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Amante de la cocina y del buen comer, básicamente autodidacta, que al ver las barbaridades que hacían sus amigas en la cocina decidió "rescatarlas" con este blog.

viernes, 6 de julio de 2012

Cena en la terraza del hotel EME

Hola fogoneros,

Después de muchos viernes sin actualizar el blog dedicado a la parte de salidas gastronómicas, hoy por fin os traigo algo que realmente merece la pena. El otro día, después de muchos meses, mis amigas y yo hicimos una salida de chicas. Imaginaos, diez mujeres, que entre las diez tenemos doce niños, y suma y sigue, que todavía quedan tres sin, y otras tres que tenemos uno, así que fácil llegaremos a los veinte, segunda generación de amigos, pedazo de grupo. ¿Y por qué os cuento esto? Porque si como en mi caso, sois madres agobiadas y maltratadas por esta nuestra sociedad española, que hace no difícil sino imposible, conciliar vida familiar y laboral, de tal manera que los domingos por la noche sientes el peso del mundo en tus hombros, hacerte una escapada de este tipo, no será la solución, pero al menos tendrás algunas horas en las que te quitarás diez años de encima, y te dejarás llevar por la espectacularidad y experiencia única que ofrece este hotel. Una advertencia: mucho cuidado con la compañía que elegimos, siempre hay alguna aguafiestas que no sabe desconectar y te dará la brasa con la prima de riesgo, el trabajo, niños, suegros y maridos, ese momento es para nosotras, no dejéis que nadie os lo amargue, cuanto más frívolo el tema de conversación, mejor, que ya el resto de la semana se encargan las noticias de deprimirnos...

Empezamos la experiencia EME. Primero quedamos en la cafetería del hotel. Hay dos, una que queda a la entrada que da a la catedral, y otra que da a la calle Argote de Molina. Nosotras concretamente quedamos en la que da frente a la catedral, pero personalmente, está mucho mejor la otra. Seguimos. Nos reunimos allí, y teníamos contratados un masaje anti-estrés para cada una, así que mientras unas se quedaban tomando mojitos y daiquiris, que los hacen buenísimos, otras iban pasando al masaje. El masaje dura unos cuarenta minutos, y la relación calidad-precio no está mal, aunque he de decir, que soy mucho de masajes, y me los han dado mejores, pero bueno, no vamos a ponerle pegas, lo que se dice correcto. 

Después de unas risas en la cafetería, comentando lo bien que se queda uno después de un masaje y un copazo, subimos a la terraza, que es sencillamente espectacular. La decoración del hotel EME es sublime, y cuando uno llega y ve la Giralda y la catedral como si pudiera tocarla con la mano, tienes la sensación de estar en otra Sevilla. Después nos acompañaron a nuestra mesa, el personal muy amable, y allí disfrutamos además de las vistas, de un menú degustación estupendo firmado por Martín Berasategui. 

Empezamos por un aperitivo a base de chupito de gazpacho:


Brindis de gazpacho, ¿quién iba a decir que el gazpacho podría tener más glamour que el Möet Chandon?


Después nos dieron a elegir entre cuatro primeros y cuatro segundos. Os pongo las opciones que escogimos. Ensalada con queso de cabra: seguramente el nombre del plato sería mucho más largo y rimbombante pero ahora mismo no lo recuerdo, os hacéis una idea, ¿no?.


Esto es lo que me pedí yo, que estaba buenísimo, unos canutillos a base de tortillas de maíz rellenos de verduritas y langostinos, con una salsita de guacamole. Insisto en que el nombre no es ese, pero vamos, la pinta lo dice todo.



Aquí mi amiga se pidió una ensalada de tomatitos cherry con mozzarella, y en este caso tiene que ser el nombre correcto porque yo no veo más...


Mientras tanto, la noche caía y la catedral se iluminaba. Os podéis imaginar la experiencia comiendo, bebiendo y charlando con vuestras amigas de toda la vida, y un DJ pinchando la mejor música que pudiera acompañar el momento, como si telepáticamente supiera la música que queríamos escuchar. 



Y llegaron los segundos. Algunas pidieron chuletón de buey, como el que podéis ver en la foto, sencillamente espectacular.


Yo preferí pescado, esta es la corvina que me trajeron, que igualmente estaba impresionante.


De postre más vistas, y algo dulce, exquisito, pero me dejé llevar por los sentidos y olvidé el nombre. A medida que pasaban las horas, el DJ pasó a pinchar algo que acompañar con un buen gin tonic, mientras dos go-gós se animaban a bailar amenizando el tiempo de las copas. 

El menú creo recordar que costó cincuenta euros sin bebida. Evidentemente la cosa no está para muchos dispendios, pero si queréis celebrar algo especial, o en vuestro caso os lo podéis permitir, creo que esta es una buena opción para ir con amigas, con amigos, perfecto para una salida romántica, y mira, teniendo como acompañante las vistas que podéis ver abajo, tampoco sería descabellado ir solo...

Además de la terraza para cenar, también tienen un par de terrazas, quizás tres, para tomar copas, con lo cual, si tenéis curiosidad, es otra opción, buena música y buen ambiente. La copa sale por unos doce-trece euros, yo que estoy en un momento de mi vida que ya solo me tomo una (y si me la tomo...) no me duele  gastármelo, claro que si sois de quemar la noche, y os bebéis hasta el agua de los floreros, quizás es mejor terminar en otra parte... En cualquier caso, si podéis id, porque como ya he reiterado, merece la pena. 

Por último, dar las gracias a mis amigas por una noche mágica, sois maravillosas, gracias por estar ahí, y por recordar por unas horas que fuimos jóvenes una vez, pero tampoco olvidéis, que aunque ahora estemos en modo "teta-biberón-pañal" y algunas nos tengamos que teñir el pelo para cubrir canas, somos todavía muy jóvenes y nos queda mucho por vivir. ¡Hasta el lunes fogoneros!






1 comentario:

EME catedral hotel dijo...

Nuestros más sinceros agradecimientos al Blog por la estupenda narración de su experiencia EME. Para nosotros, la satisfacción del cliente es nuestra mayor satisfacción.
¡Gracias!